El bajo rendimiento escolar es un problema que se ha dado desde siempre, en todas las escuelas, en todas las clases sociales. Sin embargo, es también muy común que se piense que esto se da por falta de inteligencia. Este pensamiento, además de ser equivocado, daña a nuestros niños permanentemente, porque se genera en ellos la creencia de que no pueden, no son suficientemente buenos, etc.
Existen varios factores que influyen en el bajo rendimiento escolar de un niño. El que no entienda fácilmente lo que la maestra enseña en el salón de clases puede darse debido a:
- Alguna cuestión física (como su alimentación, falta de descanso, algún problema de visión, etc.)
- Relaciones sociales estresantes y/o poco armoniosas, ya sea en casa, o en la escuela.
- Alguna carencia o debilidad en las habilidades cognitivas del niño. Me explico:
Como para poner el techo de una casa se necesita que haya previamente paredes, cimientos, etc., de la misma manera, para que cada contenido escolar sea comprendido, se necesitan una serie de conocimientos o habilidades previas. Si el niño no las tiene o están de alguna manera incompletas o distorsionadas, el conocimiento no puede construirse con la debida fluidez. Por ejemplo: un niño no puede aprender a leer si no conoce las diferentes letras y su sonido. No puede conocerlas si no diferencia formas y figuras, y no puede diferenciarlas si sus ojos no funcionan adecuadamente…
Es por eso que mi consejo en este aspecto es tener paciencia con tu hijo, no menospreciarlo ni decirle que es “burro”, que “no le echa ganas” o que “no quiere” sacar 10. Más bien, dedícale tiempo a descubrir que es lo que le falta, descarta causas primero físicas, luego sociales o emocionales, y después cognitivas. Existen profesionales que pueden ayudarte en este aspecto y tal vez hacerte caer en la cuenta de lo que está pasando.
En el aspecto de las habilidades del conocimiento, te sorprenderías de saber todo lo que los juegos que nosotros jugábamos cuando éramos niños pueden ayudar y estimular a tu hijo. Las canicas, el balero, los juegos de mesa, los deportes, estimulan el cerebro (la memoria, la atención, la creatividad, la imaginación, todo muy importante para adquirir conocimiento) y le dan un sentimiento de ser útil y poder lograr cosas. Así que ¡ponte a jugar con tus hijos!
Lic. Miriam Ruiz
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jueves, 18 de marzo de 2010
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